Desde hacia unos dos anos, cocinar se había convertido en una agonía. Mickie lloraba durante todo el tiempo que yo trataba de preparar la comida de sus hermanas. Quería comer de todo lo que yo cocinaba, pero no podía, por su dieta tan estricta-de no leche, no trigo, no azúcar, y baja en hidratos de carbono, etc.
Al final de cada noche, me dolía la cabeza y sus hermanas y a sus hermanas y a mi, nos era imposible disfrutar la cena. En los últimos ocho meses simplemente deje de cocinar.
Durante meses Mickie se dedicaba a colocar diferentes objetos detrás del refrigerador. Colocaba desde sus colchas, hasta sus zapatos, su mochila, los platos, las cucharas y escalo hasta las hornillas y parrillas del la estufa. Comenzó por pequeñas cosas, como basura y cucharas, pero como todas las obsesiones, un poquito no fue suficiente para el y muy pronto comenzó a mover el refrigerador hacia adelante para poder tirar objetos mas grandes.
Dedicaba todo el día a ir colocando todo lo que encontraba en la casa-una tras otra. Durante la noche su trabajo continuaba. Recuerdo despertarme con el ruido de las cosas cayendo detrás del refrigerador y ni siquiera mis libros de Shakespeare and Hemingway se salvaron de caer.
Cada mañana, después de enviarlo al colegio, comenzaba el latoso trabajo de revisar todas las innumerables cosa que escondía. Este trabajo me tomaba, desde treinta minutos, hasta 3 horas.
Recuerdo un día en particular, que entre a la cocina, para encontrar a mi frágil Mickie, cargando el horno de microondas hacia la mesa. Desde ese momento lo puse en el garaje.
Las flores frescas detrás del lavamanos ahora era solo un recuerdo, ya que terminaban en el suelo hechas pedazos.
Tener un cesto de basura, se hizo imposible, pues lo viraba al revés y algunas veces se comía alguna que otra comida que encontraba.
Mi mama había sugerido una pared con una puerta que se pudiera cerrar. Lo pensé por mucho tiempo, pero al fin decidí probar.
Con solo una pared, la razón de su obsesión, fue eliminada. La cocina es ahora una habitación separada del resto de la casa. Después de años de martirio con este problema, se ha resuelto y no necesite pastillas ni intervenciones bio-medicas, ni tampoco horas de investigación en el Internet.
Recuerdo que pensé......Sin acceso a la cocina, que trataría de cambiar ahora? Pero me preocupare de eso, cuando llegue el momento y por ahora, disfruto a un Mickie mas calmado y nuevamente poder disfrutar de las flores frescas en mi cocina.















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